Casi 8 mil personas mayores trabajan en la informalidad en Arica y Parinacota
Casi la mitad de los ocupados de 60 años y más trabaja en la informalidad. El fenómeno persiste desde hace varios años y plantea desafíos para una economía regional donde la población mayor ha aumentado un 27,9% durante la última década.

En Arica y Parinacota, esta transformación demográfica coincide con una elevada informalidad entre las personas mayores.
El boletín Empleo Plateado, elaborado por el Observatorio Laboral de Arica y Parinacota a partir de la Encuesta Nacional de Empleo del INE, muestra que el 47,2% de los ocupados de 60 años y más trabaja informalmente, equivalente a aproximadamente 7.900 personas.
Esta tendencia que se aprecia desde el 2022, sin que se observe una convergencia sostenida hacia las tasas de los grupos de menor edad, cuyo índice alcanza el 28,6% entre los trabajadores de 30 a 44 años y el 26,9% entre los de 45 a 59 años.
Una transición demográfica que avanza
De acuerdo con el Censo 2024, Chile registra 79 personas de 65 años y más por cada 100 menores de 15 años. Arica y Parinacota presenta un índice inferior, de 65, lo que indica una estructura demográfica relativamente menos envejecida que la nacional.
La diferencia, sin embargo, no altera la dirección de la tendencia. Entre 2016 y 2026, la población regional de 60 años y más aumentó un 27,9%, mientras que su empleo creció un 21,3%. Actualmente, este grupo representa el 22,5% de la población en edad de trabajar.
A escala nacional, las proyecciones del INE recogidas por el boletín indican que en 2035 una de cada cinco personas tendrá 65 años o más. La adaptación de las economías regionales al envejecimiento adquiere así una importancia creciente.
La experiencia laboral como recurso productivo
El 42,3% de los ocupados mayores de Arica y Parinacota trabaja por cuenta propia, frente al 34,5% nacional. La cifra sugiere que el empleo independiente constituye una modalidad relevante de participación económica durante la vejez, aunque no permite determinar por sí sola si responde a preferencias individuales o a dificultades para acceder al empleo asalariado.
Para el director del Observatorio Laboral, economista y académico de la Universidad de Tarapacá, Dr. Fernando Cabrales, la discusión debe incorporar una perspectiva de productividad y desarrollo de largo plazo.
"Una sociedad que envejece necesita aprovechar mejor el capital humano acumulado durante décadas. La experiencia laboral no pierde automáticamente su valor cuando una persona cumple 60 años. El problema económico aparece cuando esa experiencia se utiliza en condiciones de baja formalización o cuando el mercado laboral no ofrece alternativas adecuadas para continuar trabajando. Por eso, la adaptación al envejecimiento debe ser parte de la estrategia de desarrollo regional", explica.
Un desafío para empresas y políticas públicas
El estudio revela que el 71,1% de los trabajadores mayores se concentra en actividades de servicios, prácticamente la misma proporción que registra el conjunto de ocupados regionales.
No obstante, comercio, transporte y enseñanza representan el 43,3% del empleo mayor, frente al 34,3% nacional.
La composición sectorial muestra que las personas mayores participan en actividades centrales de la economía regional, lo que refuerza la necesidad de abordar la formalización y la adaptación de los puestos de trabajo desde una perspectiva productiva.
El boletín recoge recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) orientadas a retener talento, adaptar los puestos laborales y facilitar modalidades de retiro parcial.
La cuestión de fondo no consiste únicamente en prolongar la vida laboral, sino en determinar bajo qué condiciones puede hacerlo una población que envejece. En Arica y Parinacota, la elevada informalidad de las personas mayores constituye una señal de que esa adaptación sigue siendo una tarea pendiente.
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